Conoce la historia tras los cascos para moto y cómo han podido mantenerse vigentes en el mercado

Última actualización: 21.10.19

 

En la actualidad, los cascos para moto son un elemento obligatorio de seguridad, que reduce el riesgo de contusiones severas a nivel craneal en caso de impactar inesperadamente sobre el pavimento.

Esto es posible debido a que los cascos poseen un exterior rígido e interior acolchado. Este último se encarga de absorber un importante porcentaje de la energía cinética concentrada en el golpe, distribuyendo la vibración por la estructura para disminuir la posible lesión en el conductor. Además, gran parte de los modelos disponen de una visera, pensada para evitar que la suciedad atraída por el viento y los rayos del sol causen molestia en la visibilidad del motociclista. En este sentido, la persona se encuentra mucho más protegida para rodar sobre cualquier terreno.

Sin embargo, décadas atrás los cascos no eran tan populares como ahora. De hecho, al surgir las primeras motocicletas, las personas conducían sin ningún tipo de protección. La seguridad no era una prioridad y los inventores de este medio de transporte desconocían lo crucial que podría llegar a ser un golpe a nivel craneal para la vida de quien estaba tras el manillar.

Conocer la historia de los productos que utilizamos es interesante, porque permite ver su evolución y trascendencia en el tiempo. A continuación, te contamos un poco acerca de un elemento de seguridad que surgió a finales del siglo XIX y que hoy por hoy continúa reinventándose, gracias al ingenio de las distintas marcas fabricantes.

 

Evolución y trascendencia de los cascos para moto

Para contar la historia evolutiva de los cascos, debemos iniciar marcando un punto de partida con la creación de la primera motocicleta a vapor en 1877 y de gasolina en 1885. Los diseños eran rudimentarios, pero sus creadores trataron de imprimirles cierto nivel de comodidad para el conductor, dejando de lado la seguridad.

De hecho, la primera idea de casco concebida fue con el propósito de resguardar al conductor del frío durante la temporada de invierno. El diseño era tipo capucha y fue confeccionado en cuero. Adicionalmente, incorporaron a su vestimenta gafas de aviador, que les permitía evitar que la suciedad entrara a sus ojos.

Ya en 1914, gracias al poder de convencimiento del doctor Eric Gardner, los pilotos de carrera comenzaron a utilizar cascos de manera reglamentaria, siendo implementada esta modalidad en el Tourist Trophy de la Isla de Man. De más está decir que los pilotos no estuvieron de acuerdo con dicha medida, pero tuvieron que aceptarla.

Hasta este momento, los cascos no habían generado ningún tipo de impacto que representará un hito en la historia, lo que nos lleva a preguntarnos: ¿cómo nacieron realmente los cascos para moto?

 

 

Thomas Edward Lawrence: el británico que inspiró los cascos como medio de seguridad

Thomas Edward Lawrence, también conocido como Lawrence de Arabia, fue un reconocido escritor, explorador y ex-oficial británico de la época. Su muerte en 1935, ocasionada por las lesiones al volcarse de una motocicleta de vuelta de la oficina postal, fue sin duda alguna el pilar fundamental para el uso de los cascos de moto como elemento de seguridad.

Hugh Cairns es el nombre del neurólogo que se encargó del caso y quien seguidamente comenzó a investigar las posibles maneras de cómo se podría haber evitado que las lesiones fueran tan graves en el área craneal de Lawrence.

Tras algunos estudios, comenzó a descifrar el aporte tan importante que ofrecían los cascos a la integridad de las personas, logrando incorporarlos a las tropas del ejército británico para así estudiar de forma empírica los resultados de su uso. Es en 1941 cuando logra evidenciar la necesidad de este implemento, ya que los soldados motoristas que utilizaron cascos sufrieron lesiones con menor intensidad. En este sentido, los cascos fueron incorporados a los implementos obligatorios usados por los soldados durante el período que abarcó la Segunda Guerra Mundial. Para una segunda etapa del estudio, el neurólogo consiguió reducir los decesos por colisión de motos de 200 muertes semanales a 50 mensuales.

El segundo precursor de los cascos para moto fue el norteamericano Charles F. Lombard, investigador de la Fuerza Aérea. En 1953, patentó un modelo con una calota exterior rígida que cubría completamente la cabeza e interior acolchado que amortiguara los impactos.

A partir de ese momento, en 1957, la popularidad de los cascos para moto se hizo notar y su uso fue masificándose. En 1973, el porte del casco se hizo obligatorio en Reino Unido y paulatinamente los demás países fueron adoptándolo como una medida de seguridad vial. Otros países como España tardaron un poco más en acatar esta normativa, pues fue hasta el 1992 cuando entró en vigencia como ley oficial para el área urbana.

 

Tecnología aplicada a los cascos de moto: ventajas y desventajas

El mercado de cascos para moto es demasiado amplio, por lo que podemos encontrar cualquier tipo de diseño que se adapte a nuestras necesidades de uso y gusto específico. Las distintas marcas se dedican constantemente a renovar los catálogos de compra e incluso se han dado a la tarea de incorporar tecnología de avanzada, como la realidad aumentada, a muchos modelos, convirtiéndolos en cascos inteligentes. Sin embargo, los diseños no son perfectos y, como todo producto, poseen aspectos positivos y negativos.

 

 

Ventajas

Los cascos que incorporan realidad aumentada permiten al conductor desplazarse de forma mucho más segura, puesto que puede mantener en todo momento la vista en la carretera. Esto es posible, ya que el dispositivo incorpora una pantalla con un HUD que proyecta enfrente de su mirada una serie de información de interés con respecto a la velocidad, tráfico, etc. Además, incorpora una cámara trasera para que tenga conocimiento de lo que sucede tras de él y un software de sonido para las alertas.

 

Desventajas

La incorporación de un modo de reproducción de música y otro para atender llamadas entrantes tras la vinculación del dispositivo con tu Smartphone supone cierto nivel de distracción para el motociclista. Esto resulta bastante contradictorio, puesto que uno de los objetivos de la realidad aumentada al elegir qué casco de moto comprar es eliminar los focos de distracción al conducir.

 

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