Estudios revelan que hacer una caminata diariamente mejora tu musculatura y tu salud mental

Última actualización: 21.10.19

 

Médicos, entrenadores personales, revistas especializadas en salud y terapeutas aconsejan que camines algunos minutos al día. Sin duda, es una buena técnica para romper con el sedentarismo y comenzar a adquirir una rutina de ejercitación. Sin embargo, estudios revelan que caminar puede tener otro tipo de beneficios a nivel cerebral.

 

Es muy frecuente escuchar a los especialistas de la salud hablar acerca de lo importante que es para el ser humano el esparcimiento al aire libre, especialmente en un mundo con una cultura tan arraigada a las tecnologías. Hacemos referencia a ello, debido a que las personas la mayor parte del tiempo prefieren estar sentados frente al ordenador, tablet, consola de videojuegos o de su smartphone, olvidando que dichos dispositivos crean cierto nivel de dependencia, que termina incrementando el sedentarismo.

Muchas personas tienen horarios un poco limitantes en sus trabajos, por lo que puede llegar a ser entendible que no puedan disponer de un lapso de tiempo diario para ejercitarse o tan siquiera hacer una caminata. Pero, bien reza un viejo dicho: “el que quiere puede”. Así que todo dependerá de saber organizar el tiempo. 

Si cumples un horario de oficina, podrías emplear tu descanso para caminar al menos unos 15 minutos. De igual manera, los fines de semana puedes apartar al menos una hora y obsequiártela a ti mismo, yendo al parque más cercano para caminar y encontrarte contigo mismo. Aunque no lo creas, esta es una experiencia que te relajará. 

Lo importante es que dejes en casa cualquier objeto distractor, como tu móvil o el portátil, ya que el objetivo es conectarse con la naturaleza, llenar los pulmones de aire fresco y despejar por completo tu mente de los problemas cotidianos. Además, realizar este tipo de actividades consecuentemente te ayudará a mejorar la flexibilidad del cuerpo, la circulación y fortalecer tu corazón. De hecho, no estaría de más revisar en la web y adquirir el mejor podómetro, que te ayude a monitorear tu desempeño y evolución tras cada paseo que realices.

 

 

Lo que dice la ciencia acerca de adoptar el hábito de caminar

El acto de caminar es una actividad intuitiva del ser humano, que puede llegar a ser muy beneficiosa para la salud física y mental de cada uno de los individuos, y recientes estudios lo comprueban.

Muchas han sido las investigaciones llevadas a cabo para demostrar lo nocivo que puede llegar a ser el sedentarismo. Con esto, los expertos no quieren decir que debes obsesionarte con el ejercicio, volver tu cuerpo un objeto de culto y asistir rigurosamente al gimnasio. Lo que los estudios concluyen es la necesidad de caminar un promedio de ocho kilómetros diarios, que equivalen a un aproximado de unos diez mil pasos diarios y que podrás medir con ayuda de un podómetro. De esta manera, no será un inconveniente ejercitar los músculos, tonificar tu cuerpo y hasta eliminar los kilos de más. Se trata de un ejercicio bastante fácil de realizar, que no te restará mucho tiempo ni dinero.

Recientemente, Georgy Bratman, graduado de la Universidad de Stanford, realizó un estudio con bases científicas enfocadas en la influencia positiva que ejerce sobre nuestro cerebro adoptar el hábito de caminar.

Bratman hace hincapié en la influencia del entorno en el que nos desplazamos al momento de efectuar la caminata, que puede ser un factor determinante en la actividad, ya que él intenta demostrar la diferencia existente entre quienes caminan rodeados de vegetación y los que lo hacen en la vía pública con coches al borde de la acera entre gases contaminantes, el ruido en la calle y otros focos generadores de estrés.

 

Estudio realizado: caminar en la ciudad vs. caminar en el parque

Bratman reunió a algunos individuos que quisieron participar en la investigación de manera voluntaria y, tras explicarles en qué consistía el experimento, los separó en dos grupos. Antes de iniciar, hizo que dejaran en el laboratorio sus teléfonos móviles, tabletas, reproductores de música o cualquier otro dispositivo que pudiera distraerles al momento de emprender la respectiva caminata.

Grupo 1: estas personas fueron llevadas hasta un parque en cuyo entorno predominaba la vegetación y el aire fresco. Cada uno de los integrantes de este grupo tomó una dirección diferente dentro del parque y comenzaron a correr el tiempo pautado para la caminata sin dispositivos o personas molestas. Sólo ellos, la naturaleza y sus pensamientos. 

Grupo 2: Los integrantes del grupo dos se encontraban al borde de una de las autopistas más transitadas de la ciudad, cumpliendo con el recorrido pautado por el investigador. De esta manera, los individuos estuvieron expuestos a un significativo nivel de contaminación, tanto por el aire que respiraron como por las ondas sonoras a través del pitido generado por los coches.

 

 

De vuelta en el laboratorio

Una vez finalizados los recorridos de ambos grupos, los individuos objetos del experimento se dirigieron al laboratorio en donde se encontraba Bratman. Seguidamente, cada uno de ellos fue sometido a un escaneo cerebral, así como también tuvieron que contestar un cuestionario, cuyas preguntas desconocemos debido a que el investigador no las reveló. Lo que sí sabemos es que estos estudios fueron realizados con la finalidad de evaluar tanto el nivel de atención como de felicidad por parte de los participantes.

 

Los resultados

Tras revisar los estudios realizados después de la ejercitación de los individuos, Bratman encontró interesantes discrepancias con respecto a la salud mental de ambos grupos.

En este sentido, las personas que estuvieron rodeadas de un ambiente natural mostraron una significativa reducción del flujo sanguíneo en una región cerebral de gran importancia como la corteza prefrontal subgenual. Esta área es la encargada de controlar todas nuestras emociones de tipo negativas y los pensamientos interactivos.

Por el contrario, en los individuos que realizaron su caminata en la ciudad no se detectó ninguna variación en dicha corteza, ya que el flujo de sangre no disminuyó en lo absoluto.

La interpretación de estos efectos da como resultado que quienes caminan en un entorno rodeado de naturaleza y tranquilidad logran mejorar no sólo la parte corporal debido a la ejercitación de los músculos, sino que también estimulan positivamente su salud mental.

 

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