Entre cada 900 y 1300 km se deben cambiar las zapatillas de running

Última actualización: 22.11.19

 

Las zapatillas son un elemento importante para cualquier corredor. No es posible trotar sin contar con calzado adecuado que permita un mejor rendimiento y comodidad. De hecho, aunque la habilidad es innata, a través de las zapatillas los corredores pueden potenciar su capacidad y hacer más kilómetros con agilidad.

El uso constante de las zapatillas lleva a un desgaste y esta es una realidad que no puede evitarse. Mientras más kilómetros se recorran, más rápido será el desgaste de la suela y será necesario contar con un nuevo par de zapatillas.

Todo esto lleva a que muchas personas se pregunten cada cuánto tiempo es necesario cambiar las zapatillas. Renovar las zapatillas de running dependerá de diversos factores, muchos de ellos evidentes y, aunque no hay una fórmula con la que se pueda tener una certeza de cuándo es el momento para cambiarlas, sí se puede tener un estimado del tiempo que pueden durar, de acuerdo al nivel de desgaste. Por ello, algunos expertos apuntan a que, tras mil kilómetros de uso, llegó el momento de decir adiós a las zapatillas.

 

Peso

En un par de zapatillas convergen diferentes factores y elementos que deben analizarse para calcular un estimado de la duración del calzado. Una de estas características es el peso del usuario. De acuerdo al peso, habrá mayor o menor incidencia sobre la media suela. Cuando se pierde la amortiguación, hay mayor impacto negativo en los pies, lo que puede derivar en lesiones.

 

Terreno

Otra de las características que inciden sobre la duración de las zapatillas es el terreno sobre el que se utilizan. Cada superficie posee niveles distintos de dureza y textura. No es lo mismo el asfalto, la tierra, un carril alfombrado, el piso de un gimnasio o una cinta de correr. De acuerdo a esto, hay un mayor desgaste de la suela.

 

 

Tiempo

Asimismo, el tiempo de uso es otro de los elementos que se debe analizar a la hora de determinar si es o no necesario renovar las zapatillas. Correr todos los días genera un mayor desgaste que hacer una sola salida durante la semana. Por otro lado, según algunos datos, es conocido que la gran mayoría de zapatillas deportivas requiere de tiempo para adquirir elasticidad, así que hay cierta relación entre ambos factores.

 

Suela

Por otro lado, la suela es el elemento que más rápido indicará al usuario que es necesario cambiar de zapatillas. ¿Por qué? Pues es donde se encuentra la tracción y sujeción de las zapatillas para mejorar el derrape, garantizar el deslizamiento apropiado y las pisadas de forma contundente y uniforme. El uso constante lleva a que esta área se desgaste y no exista el agarre óptimo, lo que puede llevar a deslizamientos y caídas.

Este es un claro mensaje de que es necesario hacer un cambio de zapatillas de running (encuentras aquí algunas opciones). De lo contrario, hay mayor riesgo de lesiones por deslizamientos y caídas. De igual modo, el tiempo de entrenamiento también incide sobre este desgaste.

Asimismo, hay quienes consideran que la efectividad de la carrera también incide sobre el desgaste. Siendo tantos los elementos que denotan que ha llegado el momento de renovar las zapatillas para correr, es importante que se revise de forma frecuente el estado de la suela.

Si las suelas carecen de las líneas de tracción y se han consumido, es una evidencia clara de que es necesario ir por un nuevo par porque la amortiguación no será ya la misma y esto incidirá sobre la calidad de las pisadas. Además, es importante que el usuario analice las sensaciones que experimenta durante el recorrido, ya que esto también puede ser un indicativo de que ya las zapatillas han cumplido con su vida útil.

 

Zapatillas para cada modalidad

Lo ideal es que las personas tengan un par de zapatillas para cada modalidad deportiva o incluso que para una misma disciplina cuenten con al menos dos pares de zapatillas que puedan alternar. Sin embargo, esto no ocurre con frecuencia. Por lo general, la media apunta a un solo par para cualquier modalidad, por lo que hay un mayor uso y, por ende, desgaste.

En cambio, si se tiene un diseño de zapatillas de running para distancias largas y otro modelo para recorrer distancias cortas, con menor intensidad de las pisadas, hay mayor posibilidad de que aumente el tiempo de utilidad de los modelos en cuestión.

 

 

Otros factores

Si bien es cierto que hay características generales que inciden en el nivel de desgaste y que no hay una media exacta para definir la vida útil de un modelo, el desgaste de las zapatillas running puede ser mayor cuando las pisadas son defectuosas. Estos defectos pueden acarrear un deterioro rápido de la zona interna, externa o en el talón.

De acuerdo a los especialistas, una pisada adecuada es en la que hay un desgaste progresivo en la zona externa del talón e interna del antepié. Si a su vez el corredor pisa primero con el talón, hay una alta probabilidad de que esta área se desgaste más rápido. Ahora bien, si la técnica corresponde a pisadas con el antepié, el deterioro será más evidente en la zona anterior del calzado.

En relación a la parte superior, algunos conocedores consideran que cada vez que se quiten las zapatillas se deben desanudar los cordones y, cuando sea necesario, se sujeten nuevamente. Esto producirá un menor desgaste en la parte superior.

De acuerdo a la opinión de algunos expertos, como entrenadores personales y podólogos, las zapatillas de running deben cambiarse después de 900 o hasta 1000 kilómetros de uso. Es posible que los deportistas no vean el nivel de desgaste, pero según explicó el CEO de Personal Running, José Rodríguez Jiménez, tras los mil kilómetros se pierden las propiedades de amortiguación de la suela, siendo esta más delgada. 

Este tiempo en kilometraje es un aproximado de referencia que suele utilizarse para las zapatillas de entrenamiento en la disciplina de running. En el caso de los modelos utilizados para competición, todo cambia y la vida útil se reduce a la mitad, siendo aptos para unos 500 kilómetros. De igual modo, los modelos de trail son aptos para 1200 hasta 1300 kilómetros.

Otro elemento que debe evaluarse es el tipo de drop, es decir, la altura de la suela tanto de la punta del pie como del talón. Esta altura puede variar entre los 12 mm de las zapatillas con tacón y los 0 mm de aquellas que son planas.

 

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