Ahora podrás pedalear para generar energía en el gimnasio

Última actualización: 15.11.19

 

Son muchas las personas que opinan que hacer ejercicio y tener una alimentación equilibrada es una forma de llevar una vida saludable. Una teoría que está avalada por los expertos. Practicar deporte de forma periódica previene enfermedades cardiovasculares, mejora la circulación, fortalece los músculos y reduce los niveles de estrés, entre muchos otros beneficios.

Esto ha llevado a que cada día más personas se incorporen a realizar diferentes actividades, siendo el spinning una de las más populares en la actualidad. Una rutina de entrenamiento sobre bicicletas estáticas, cuya esencia es pedalear al ritmo de la música y siguiendo las instrucciones de un entrenador.

Este tipo de ciclismo indoor se ha convertido en tendencia por tratarse de clases grupales con una duración entre 45 y 60 minutos aproximadamente. Durante este tiempo, los alumnos queman grasa, pedalean, fortalecen glúteos y cuádriceps, así como otros grupos musculares, brindando al usuario un escape de la cotidianidad.

Además del deporte y mantener el cuerpo saludable, el conservacionismo ambiental también ha ganado terreno en las prioridades de los sujetos. Desde lo individual a lo colectivo, son muchos quienes buscan reducir el impacto negativo sobre el planeta y quieren disminuir los niveles de contaminación y buscar alternativas que permitan soluciones viables y sostenibles.

Es por ello que para ir al trabajo o andar distancias cortas, algunas personas dejan el coche aparcado y van en transporte público, a pie o usan una bicicleta. De hecho, esta última opción es una de las más saludables para el cuerpo y amigable con el planeta.

Entonces, ¿qué pensarías si te dijeran que puedes ayudar al planeta haciendo spinning? Ahora mismo debes creer que esto no es posible, porque se trata de una bicicleta estática y no podrás llegar a ningún lugar con ella. Y aunque durante las clases de spinning las rutinas son en un mismo espacio y las bicicletas no se mueven de su posición, sí puedes utilizarlas para producir energía.

 

Pedalear produce energía

Si te gusta el spinning y estás interesado en salvaguardar el planeta Tierra del calentamiento global, es posible que te interese conocer esta opción. En los Estados Unidos se ha creado un proyecto que permite crear energía eléctrica a través del pedaleo. La energía obtenida es utilizada para el funcionamiento eléctrico del espacio, de modo que durante las clases, en lugar de consumir energía, la estarás fabricando.

 

 

Este eco invento surgió en el año 2010, a partir de la idea de un entrenador deportivo de spinning, que sentía una gran preocupación por el estado del medio ambiente. Por medio de su conciencia ecológica, se le ocurrió la iniciativa de generar vatios durante el ejercicio para producir electricidad, que sería llevada a la red y distribuida para el funcionamiento eléctrico del edificio.

Este innovador ecológico es Adam Boesel, un hombre que, bajo la premisa conservacionista de cuidado al planeta, ha creado lugares de entrenamiento que son casi 100% sostenibles y tienen una huella de carbono muy reducida. En la actualidad, son tres los gimnasios, todos pertenecientes a Boesel, que operan bajo esta misma modalidad en el estado de Oregon, en Estados Unidos.

 

Agentes de cambio

La idea de estos lugares es colaborar a través de un consumo responsable, siendo agentes directos de cambio, ya que se evitan los consumos excesivos y se reduce la contaminación a través de pequeñas acciones, que en cadena suman grandes resultados. Se trata de una propuesta de negocio viable, que cumple con la responsabilidad social e incluye a una parte del colectivo, de modo que todos los involucrados ganan.

Los alumnos pierden peso y logran sus objetivos físicos, los dueños ahorran dinero al no tener que gastar grandes sumas con la compañía eléctrica y el planeta tendrá un respiro.

Además, el ahorro energético y la conciencia ecológica de estos gimnasios no solo se deben a que generan su propia energía y es sostenible, sino que evitan los consumos innecesarios, controlando el uso de equipos electrónicos y utilizando productos de limpieza con bajo impacto ambiental.

Asimismo, los locales creen en la reutilización, ya que el suelo está forrado con neumáticos viejos y, en caso de necesitar energía adicional a la producida por el pedaleo, recurren a la adquirida a través de paneles solares.

De este modo se cubre la demanda energética del establecimiento, a través del ahorro y la generación de mecanismos alternativos y menos invasivos. Con esta modalidad ecológica de ejercicio, existe un ahorro de 85% en energía que se traduce en unos 37 000 kilovatios por hora. Según han indicado algunos especialistas, esta cifra en kilovatios es semejante a dejar el coche aparcado durante unos 131.000 kilómetros.

 

 

Conoce el proceso

La energía eléctrica producida se logra a través del uso tanto de bicicletas de spinning como de elípticas y cintas de correr. A su vez, estos equipos deportivos están conectados a un generador de potencia, de modo que cuando el usuario comienza a pedalear, se produce energía cinética que luego se convierte en electricidad. Para finalizar el proceso, esta electricidad es enviada a la red que provee de energía eléctrica al gimnasio.

Según algunos datos arrojados en los tres The Green Microgym, la mayoría de alumnos son capaces de suministrar entre 50 y 150 W con solo una media hora de actividad física sobre las bicicletas o cintas para correr.

 

Ahorro frente a los gimnasios convencionales

Con estos gimnasios es posible generar energía limpia mientras te ejercitas, siendo una buena forma de aprovechar la fuerza del pedaleo. Si comparas el funcionamiento en relación al consumo eléctrico de un gimnasio convencional con estos creados por Adam Boesel, te darás cuenta que en los ecológicos hay un ahorro del 85% de la energía.

Esta modalidad de ejercicio ecológico ha trascendido las fronteras de América y ha llegado al continente Europeo, ya que en Alemania está funcionando desde hace algún tiempo el primer “gimnasio verde”.

El cuidado del planeta no tiene límites. Cuantas más personas se unan a alternativas que ofrezcan soluciones a largo plazo, más vida tendrá la tierra. De ahí la importancia de las energías renovables y los sistemas de generación autosustentables, con poco consumo y baja emisión contaminante.

 

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