Dinamarca es un modelo para la movilidad sustentable en bicicleta

Última actualización: 15.11.19

 

La cultura danesa es una de las más avanzadas en temas de ciclismo, pues gran parte de la población se traslada pedaleando en este medio de transporte. De hecho, el país se ha adaptado al uso del equipo y cuenta con un sistema definido en relación a leyes y espacios para promover el desplazamiento de forma segura, organizada y rápida.

En la actualidad, la población danesa usa la bicicleta para trasladarse de un lugar a otro, siendo el medio de transporte predilecto. No importa si se trata de ir al trabajo, a una fiesta, si llueve o, por el contrario, hay sol. Esto ocurre gracias a que las ciudades están habilitadas con carriles para bicis o ciclovías, así como calles peatonales y otras calles interurbanas que están diseñadas para quienes andan en bici.

 

Lucha entre los motores y los pedales

Entre la década de los años 50 y 60, los automóviles estaban en pleno apogeo y se convirtieron en el sistema de transporte predilecto de los ciudadanos daneses. Sin embargo, en 1962 hubo un evento que cambió el curso de la historia. A causa de la severa contaminación y congestión vehicular que se presentaba en el centro de la ciudad de Copenhague, se decidió realizar un experimento.

Este consistía en cerrar el paso vehicular de una de las calles más comerciales de la capital danesa que atravesaba la zona histórica de este a oeste. Esta prueba específica trajo consigo una reacción inmediata de la población, incluso hubo manifestaciones y protestantes que vociferaban: “No somos italianos. No queremos caminar”.

Todo esto implicó consecuencias negativas para los comerciantes de la zona e incluso se anunciaban pérdidas millonarias. Después de un par de años de pruebas, la calle fue cada vez más concurrida y las ventas, en lugar de caer, repuntaron. Para finales del año 64, los habitantes de la ciudad votaron por la peatonalización absoluta de la calle.

La dependencia a los coches mermó con la crisis petrolera mundial de los años 70, que tuvo fuertes repercusiones en el país nórdico. Dentro de los estragos de la crisis, se prohibió la circulación de coches los domingos para ahorrar gasolina y también se apagaron los semáforos de las principales ciudades para evitar el consumo de energía.

Esto llevó a que los manifestantes se fueran a la calle a protestar, pero esta vez el boicot fue contra los automotores. Fue entonces cuando los daneses exigieron el derecho a andar en bicicleta de forma segura por las calles, para reducir la dependencia de los coches.

 

 

Crisis petrolera y despertar ecológico

Para finales de la década de los 70, hubo una crisis petrolera y con ella más protestas. Las ciudades en Dinamarca no estaban habilitadas para dar paso a la cultura del ciclismo. De hecho, fueron varios los ciclistas que murieron producto de arrollamientos por coches. Las protestas eran cada vez más marcadas y los manifestantes pintaban cruces blancas en los espacios donde ciclistas habían sido atropellados.

La presión era directamente contra el Gobierno de turno, solicitando una mejor distribución de las calles y habilitar espacios para la seguridad en bicicleta. Esto llevó a la construcción de carriles especiales para las bicicletas, promoviendo así su uso como medio de transporte.

La mentalidad del danés cambió, desde el individuo hasta las autoridades que llevaban las riendas del país. Según datos emitidos por la Embajada de Ciclismo de Dinamarca, la conciencia ecológica fue tal que entre 1982 y 2001 todos los presupuestos asignaban parte de los fondos para la construcción de carriles para bicicletas.

 

Conciencia verde y ahorro energético

Según sostienen diversos sitios web especializados, entre ellos la web oficial de Dinamarca, la geografía del país ha ayudado a que el mecanismo de transporte se haya popularizado, ya que el punto más alto se encuentra a 170,86 metros de altitud.

Además, también dan crédito a la conciencia ecológica de los daneses. Se afirma que hubo una fuerte preocupación por la contaminación del aire y el cambio climático. Mientras tanto, el Gobierno cobra elevados impuestos sobre la gasolina y los automotores. Todo esto, así como los beneficios para la salud, han llevado a que se convierta en el transporte predilecto.

 

 

Las cifras son claras

En la actualidad, el país nórdico cuenta con más de 12 000 kilómetros de pistas habilitadas para bicicletas que recorren toda Dinamarca. De esta cantidad, 400 kilómetros pertenecen a Copenhague. Esto ha permitido que aumente el número de personas que se unen al uso de bicicletas.

Las vías han sido construidas para la comodidad de los daneses, de modo que éstas comunican las zonas residenciales con las áreas de trabajo, comercio y estudio de las principales ciudades. Además, van un paso adelante, tal como con los coches, mientras que las ciudades poseen semáforos y estaciones de servicio con bombas de aire para mantener las ruedas hinchadas.

El país se ha convertido en un ejemplo de cómo las bicicletas pueden sustituir otros medios de transporte de forma sostenible y con ayuda de todas las partes involucradas. En las ciudades del país nórdico, la prioridad es para el ciclista, por eso se evitan paradas y se garantiza la movilidad.

Solo en la capital existen en la actualidad 560.000 bicicletas, superando la cantidad de habitantes. A pesar de que estos números son positivos, el país quiere mejorarlos y reducir al máximo los gases contaminantes para acabar con la dependencia automovilística.

Un estudio realizado hace un par de veranos asegura que el objetivo es aumentar en un 10% el tiempo que cada ciudadano usa la bicicleta. Siendo así, se estima que los atascos en las ciudades se reducirían en un 6%, mejorando la calidad de vida.

 

Datos españoles

Aunque no tiene el mismo nivel de aceptación y uso que en Dinamarca, España también ha adelantado para convertirse en una nación de mayor conciencia ecológica y cada vez son más quienes usan la bicicleta como medio de transporte, dejando a un lado los coches. En los 50, había en el país más bicicletas que autos y, según los datos de Instituto Nacional de estadística, la bici era un medio que podía haberse convertido en un transporte sustentable. Esto cambió en los 60, cuando los coches ganaron terreno.

En la actualidad, se estima que hay 30 millones de bicicletas en España, siendo 19 millones de personas las que pedalean con regularidad. Según cifras del barómetro de la bicicleta, entre el 2008 y el 2017 han aumentado en 3.5 millones los usuarios de este medio de transporte. Si te interesa comprar una bicicleta, puedes encontrar aquí algunas propuestas.

 

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