¿Son eficaces las pulseras de actividad para conseguir objetivos físicos?

Última actualización: 15.11.19

 

Hacer ejercicio de manera regular es una forma de mantener la condición física y llevar una vida saludable. Por ello, son muchas las personas que practican alguna actividad o disciplina deportiva. Además, utilizan las nuevas tecnologías para medir la intensidad de la jornada y llevar un control del rendimiento en relación al tiempo, calorías consumidas, pulso y otras especificaciones.

Con estos resultados, generados por dispositivos como las pulseras de actividad, los usuarios se orientan y pueden obtener algunas estimaciones para mejorar las técnicas y el desempeño de su entrenamiento.

Sin embargo, para algunos expertos e investigadores, los resultados que se obtienen a través de estas mediciones en las pulseras de actividad no emiten datos fiables, siendo su uso poco práctico para mejorar la calidad del ejercicio físico.

El control de las pulseras de actividad brinda la idea al usuario de llevar una condición física más controlada. Incluso, muchas personas que las usan afirman que hay beneficios y mejoras en el desempeño.

Dos estudios publicados en el 2016 desafían esta creencia. De acuerdo a la investigación, las pulseras de actividad funcionarían como un efecto placebo, pero realmente no aportan beneficios o mejoras para el desempeño, ni tampoco optimizan el estado físico.

 

Los estudios en la mira

Una de las investigaciones, que fue publicada en la revista The Lancet Diabetes & Endocrinology, hizo su estudio durante un año y medio. Para obtener los resultados, varias pruebas fueron aplicadas en 800 sujetos con edades comprendidas entre los 21 y los 65 años.

 

 

Estos sujetos fueron diferenciados en cuatro grupos. El primero actuó como grupo de control y no recibió ningún instrumento, mientras que a los otros tres les fue entregada una pulsera de Fitbit. Asimismo, a los grupos tres y cuatro se les dió un estímulo adicional, informando que obtendrían dinero dirigido a la caridad.

Durante el tiempo de control de los grupos cada uno arrojó resultado diversos. El segundo equipo fue capaz de recorrer 8,550 pasos, mientras que el tercero, que recibiría dinero, llegó a 11,010 pasos y el cuarto obtuvo un total de 9,280 pasos por día.

Según expresaron los investigadores, ninguno de los participantes en el estudio debió ejecutar una actividad física adicional. En este sentido, Eric Finkelstein, jefe de la investigación y adscrito a la Escuela Médica Duke-NUS de Singapur, indicó que la actividad se incrementó en 16 minutos por semana. Sin embargo, no fue el uso de la pulsera lo que impulsó a que los sujetos estudiados bajaran de peso, ni que mejorara su presión sanguínea.

Finkelstein expresó que para esta investigación los 800 sujetos recibieron, durante los seis primeros meses, un incentivo económico por caminar una cantidad específica de pasos, que se situaba entre los 50 mil y los 70 mil, a excepción del grupo de control, quienes desconocían esta recompensa.

Para los seis meses posteriores, los individuos podían seleccionar si deseaban usar o no la pulsera, pero sin la remuneración económica. Tras este cambio, un 40% de los participantes renunció a la investigación los primeros seis meses del año y solo el 10% del total, fue capaz de finalizar con el estudio.   

Asimismo, los participantes pertenecientes al grupo tres que contaban con la pulsera y la remuneración económica, mostraron resultados positivos en relación a los pasos. Fueron estos sujetos los que más caminaron durante los primeros meses de pago. Después, su actividad se redujo de forma considerable.

Basado en los resultados, el profesor Finkelstein indicó que lograr mejoras y beneficios para la salud es posible, si se aplican estrategias motivacionales durante largos periodos de tiempo.

 

 

Más investigaciones

Un segundo estudio sobre la efectividad de estas pulseras fue publicado por la revista Jama. Según se desprende de esta investigación, los científicos concluyeron que el uso de las pulseras de actividad no incentiva la pérdida de peso.

Esta investigación tuvo una duración de dos años y medio. En ella participaron 470 sujetos de 18 a 35 años de edad, con la variante de que sufrían de obesidad.

Para el experimento, los científicos dividieron a las personas en dos grupos, uno analógico y otro digital. Unos debían apuntar sus avances y actividades en una libreta, mientras que la otra mitad contaba con la tecnología de la pulsera. Les fue asignada una dieta de acuerdo a su peso y altura.

Además, se les dió una rutina de ejercicio que consistía en 100 minutos semanales, para luego ir en aumento y llegar a los 300 minutos para el inicio de la cuarta semana.

Según se expone en la investigación, los sujetos con la modalidad analógica llegaron con un peso promedio de 95,2 kilos y terminaron con un peso de casi seis kilos menos. Mientras tanto, las personas “digitales” iniciaron el estudio con un peso de 96,3 kilos y  concluyeron con 92,8 kilos. Es decir, perdieron en los dos años de experimento un total de 3,5 kilos.

Tras el análisis de los resultados, los investigadores pudieron concluir que no existe una razón que lleve a pensar que estos dispositivos tecnológicos tienen alguna influencia positiva en la salud o en la pérdida de peso. De hecho, los sujetos estudiados en el tiempo de la investigación bajo la modalidad analógica presentaron mayor pérdida de peso que quienes hicieron uso de las pulseras de actividad.

 

Conclusiones finales

Tal como hemos visto, ambos estudios concluyeron que las pulseras de actividad no son un método efectivo para perder peso. Sin embargo, son dispositivos que cada vez ganan más terreno en el mercado deportivo y son muchas las personas que confían en ellos. En parte por verlos como un mecanismo para llevar un control que les permite mejorar los hábitos, perder peso e incrementar el desempeño y el rendimiento en la actividad que se ejecuta.

Lo cierto es que las pulseras de actividad no son milagrosas. Los objetivos deben cumplirlos las personas y estos dispositivos son únicamente un sistema de guía que puede servir para llevar un control. Sin embargo, es la disciplina y constancia de cada individuo lo que llevará a alcanzar la meta en relación al peso y la musculatura.

 

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