La mutación de un gen dio a los humanos la habilidad de la rapidez

Última actualización: 14.11.19

 

Son muchas las actividades que se realizan de forma automática e inconsciente, sin pensar en qué pasó para que el cuerpo humano fuera capaz de conseguir las destrezas que en gran medida nos alejan de los simios y nos han ubicado en la punta de la cadena alimenticia por ser seres evolucionados.

Caminar, correr, saltar son habilidades naturales. Sin embargo, no siempre el ser humano fue capaz de ejecutar estas acciones de la misma forma. De hecho, nuestros antepasados estaban muy lejos de lograr hazañas como correr un maratón con un bajo nivel de fatiga.

Con el tiempo, un gen cambió en nuestros cromosomas en el núcleo de las células y, con él, llegaron toda una serie de beneficios o mejoras que llevaron a la evolución, pero también se produjeron algunas consecuencias.

Para la gran mayoría de personas, determinar cómo ocurrieron los sucesos evolutivos es complejo. Hoy en día se siguen haciendo investigaciones y descubrimientos que ayudan a completar la historia de nuestro origen.

 

Excavando en la historia

Según se sabe, hace mucho tiempo atrás, entre dos y tres millones de años, ocurrió la extinción de un gen en los cromosomas del ser humano. Este cambio, aunque pequeño, terminó en lo que se puede resumir como “evolución”. Gracias a esta alteración, hubo un cambio en la fertilidad y en el incremento del riesgo de cáncer por la ingesta de carnes rojas.

Sin embargo, no todo quedó allí, pues hubo más alteraciones que nacieron como consecuencia de la ausencia de este gen. Unos investigadores de la Escuela de Medicina en la Universidad de California en Estados Unidos aseguraron que fue a partir de esta mutación, conocida como CMAH, que los seres humanos adquirieron habilidades especiales que los llevaron a convertirse en uno de los mejores corredores de todo el reino animal.

 

 

De allí que, al día de hoy, sea posible correr maratones o subir en la mejor cinta de correr, entre otras actividades que implican velocidad. Esta modificación permitió, hace unos cuantos millones de años, que los ancestros del ser humano dejarán atrás los bosques para llegar a las sabanas del continente africano. Además, caminar con dos pies de forma erguida les permitió evolucionar y mejorar las técnicas de caza.

Según apuntan los investigadores, fueron estos cambios los que alternaron la biomecánica y fisiología en el esqueleto de los primeros hombres. Como resultado, se obtuvo lo que conocemos hoy en día: cuerpos de piernas largas, pies alargados y músculos desarrollados, así como una mejor capacidad de las glándulas que generan el sudor, como una respuesta para enfrentar las altas temperaturas, en comparación con otros mamíferos.

Todos estos cambios se produjeron por supervivencia. Muchas investigaciones sugieren que estas alteraciones mejoraron la capacidad de correr a una velocidad constante y con bajo nivel de cansancio. Esto permitió a los humanos desarrollar la técnica de cacería por persistencia. Tenían la habilidad de cazar durante el día, mientras los otros depredadores descansaban, así que podían perseguir a la presa por grandes distancias.

En este sentido, Ajit Varki, profesor de la facultad de Medicina de la Universidad de California e integrante del Centro de Investigación Académica y Capacitación en Antropología, explicó que hace 20 años atrás descubrieron estas variantes genéticas entre los humanos y los chimpancés.

Para estudiar el impacto de la mutación, los investigadores documentaron los cambios en la fertilidad de un grupo de ratones que poseían la misma alteración. A través de esto, estudiaron cómo la genética contribuyó a la formación del Homo y sus variantes conocidas.

 

Estudios en cintas de correr

Dentro de los estudios realizados, los académicos observaron la capacidad en la actividad física en cintas para correr y ruedas de los ratones que no poseen el gen CMAH. Tras un análisis, notaron que estos animales mostraban un incremento en el rendimiento y en la resistencia, con un bajo nivel de cansancio, aumento en la capacidad de respiración, así como mayor potencia en las extremidades posteriores, con mayor presencia de capilares.

Los resultados de la investigación apuntaron a que la ausencia del gen CMAH permitió mayor capacidad en los músculos, lo que sirvió para que los ratones estudiados tuviesen mayor y mejor uso del oxígeno.

 

 

Basado en estos datos, Varki sostuvo que si esta lógica se aplica a los humanos, hay una gran posibilidad de que los primeros hombres hayan tenido una ventaja que les ayudó a convertirse en cazadores, pasando de los árboles al campo abierto.

El científico sostuvo que esta evolución del gen, que se produjo hace millones de años en el Homo, pudo ser la respuesta del organismo a las presiones causadas por un patógeno antiguo, que llevó a la evolución y cambió la manera como el ser humano procesa y utiliza los ácidos siálicos. Estos ácidos pertenecen a las moléculas de azúcar que se encuentran en la superficie de las células animales y permiten la interacción con otras células y con el entorno.

 

Mutación de doble filo

Según los expertos, por esta mutación humana se genera la ausencia de uno de los ácidos siálicos, el Neu5Gc y el aglomerado del ácido Neu5Ac. Estos dos varían entre sí por un solo átomo de oxígeno.

Al parecer, esta diferencia tiene efectos en todas las células del cuerpo y actúa de forma dual, siendo beneficiosa y al mismo tiempo negativa. Algunas investigaciones han sugerido que la ausencia del gen CMAH y los ácidos siálicos pudieron mejorar las habilidades para correr y tuvieron incidencia sobre el sistema inmunológico innato de los homínidos. Además, según se desprende de algunos estudios, estos ácidos pudieron ser un biomarcador ligado al cáncer.

Por otro lado, otras investigaciones también han apuntado a que algunos ácidos siálicos están relacionados a un mayor riesgo de padecer diabetes tipo 2 y contribuyen al riesgo de cáncer por el consumo de carnes rojas.

Varki aseguró que por eso los ácidos pueden ser catalogados como una espada con doble filo. Además, agregó que estos pequeños y, quizás para muchos, insignificantes cambios moleculares alteraron toda la biología humana, sus capacidades y orígenes.

 

1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (2 votos, media: 5.00 de 5)
Loading...